miércoles, 4 de marzo de 2009

Regeneración artificial de una playa


Regeneración artificial de una playa


La regeneración de playas con aporte artificial de áridos es la solución más demandada desde las administraciones locales afectadas -y asustadas- ante la desaparición de una de sus principales fuentes de ingresos.
Los temporales que tras el verano azotan el litoral español dan origen a una larga lista de peticiones al Ministerio de Medio Ambiente para "regenerar" artificialmente las playas. Éste, lejos de aplicar una solución real al problema, actúa como si se tratara de un generoso Rey Mago, llevando en este caso, arena. Tarea en la que se emplea el 60% del presupuesto de la Dirección General de Costas (unos 83 millones de euros), y que además ha costado una reprimenda de la Unión Europea por realizar extracciones de arena en yacimientos submarinos destruyendo especies de vegetación que gozan de la máxima categoría de protección a nivel europeo. Tampoco parece importar los daños causados a otras actividades, como la pesca artesanal, que según recientes estudios puede disminuir hasta un 60% tras la regeneración de una playa.
Sería imposible realizar un listado completo de todas las playas regeneradas de forma artificial, ya que se reparten por todos los puntos del litoral. Esta información ha sido demandada por Greenpeace al Ministerio de Medio Ambiente, pero hasta la fecha, transcurrido un año desde nuestra petición, no ha habido ninguna respuesta.
Esta situación insostenible, esconde otra realidad que no se nos muestra habitualmente, pero que es necesario conocer.

La realidad de la regeneración de playas


1.- Su elevadísimo coste limita su aplicación. Un cálculo estima que el coste de regenerar un kilómetro lineal de playa es de 6 millones de euros (mil millones de pesetas).


2.- No existe arena suficiente para "regenerar" todas las playas según denuncian ya los expertos.


3.- En muchos casos la arena recibe un tratamiento químico que la desnaturaliza (p.ej. es blanqueada con sosa cáustica para adquirir el color claro demandado por los turistas).


4.- Supone la destrucción de hábitats naturales muy valiosos para la supervivencia de las playas.


5.- Las regeneraciones artificiales exigen un mantenimiento constante y nunca son duraderas en el tiempo (al tratarse de arena depositada artificialmente, no se fija a la playa, y el primer temporal se la vuelve a llevar).

Las SOLUCIONES REALES Y DURADERAS por las que aboga Greenpeace pasan por:

a.- Proteger las dunas, que constituyen los depósitos naturales de arena de las playas;


b.- Conservar la vegetación marina (como por ejemplo las praderas de Posidonia oceanica del Mediterráneo, una planta marina que "sujeta" la arena y amortigua el oleaje y la marea). Es igualmente importante no retirar las hojas de las algas y plantas que llegan en otoño e invierno a las playas y retienen la arena;


c.- No extraer arena de yacimientos submarinos ya que se destruyen hábitats fundamentales para la conservación del litoral;


d.- Establecer una moratoria en la construcción de nuevos puertos deportivos, que constituyen auténticas barreras físicas para la deposición de la arena;


e.- No construir en "primera línea de costa" ni sobre las dunas, ya que se estarán destruyendo los depósitos naturales de arena de las playas (lo que incluye a los paseos marítimos, que aprisionan la arena bajo el hormigón).


Pero las políticas actuales llevan un rumbo distinto, y tras la modificación de la Ley de Concesiones Públicas, se privatiza la regeneración artificial de playas y a cambio los concesionarios de estas obras adquieren derechos de explotación de los negocios playeros.
La esperanza de Greenpeace, es que la política costera actual, que tan sólo ofrece efímeros resultados - que no soluciones - únicamente visibles a corto plazo, se transforme completamente y se enfoque hacia la conservación real y futura de todos los elementos que componen nuestras costas, buscando soluciones a los problemas y no echándoles arena encima para taparlos.

(Fuente: http://www.greenpeace.org)